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Barakaldo, Bizkaia, Spain
Friki inconformista, voy por la vida con un complejo de Kamikaze peligrosamente alto. Lucha por lo que te haga feliz, cáete y levántate. Mi conclusión es, que la vida es demasiado corta para hacer otra cosa que no sea vivirla.

domingo, 31 de octubre de 2010

Qué manera de soñar, qué fantasía, qué arte.

Que vivan los idiotas que nos hacen reir, que ridiculo es callarse cuando quieres decir que estas bien cuando todo va mal.


Dicen que soy seductor y engaño siendo amable.

Dicen que soy un invento para que sonrías, dicen que al morir se acabó, te comen los gusanos.
Yo no te voy a condenar, no te engaño con patrañas, no te impongo mandamientos, no te obligo a que te aburras con un necio en un altar. Yo te animo a que disfrutes, sin dañar a los demás. Nada malo va a ocurrirte por gozar lo terrenal.
Es la incógnita entre la mentira y la verdad, es el estándar de una ciega voluntad, son las dos caras de una partida sin final.

jueves, 28 de octubre de 2010

Para siempre, eso quedo en el aire.

-¿Aun le quieres?
-¿Cómo?
- Que si aun le quieres.
- Claro.
- ¿Tanto como el primer día? 
- Si.
- ¿Estás segura?
- Si joder. No puedo dejar de quererle.
- Poder es querer.
- Jamas oí una estupidez igual.

Ridículo y absurdamente romantico.

- Vi un trozo de piel en tu despacho, cuando te visité. ¿No es cierto que, para ti, tiene un gran significado? Es un símbolo. Una asociación, una hermandad, un lazo de sangre. Lo has guardado durante más de veinticinco años. En el reverso de los tres que encontré había una borrosa huella impresa con sangre, por eso creo que, a la manera dramática de los niños que erais,creasteis un lazo de sangre. Además, están las iniciales grabadas: <<L.T.M>>. Eso no he conseguido descifrarlo, pero estoy seguro de que tú lo sabes.
- Los tres mosqueteros.
- ¿Cómo dices?
- Eso es lo que significa L.T.M. Los tres mosqueteros. Eramos nosotros contra el mundo. Cuando estábamos juntos, olvidábamos todos los problemas que teníamos. Nunca hablábamos de ellos y tampoco nos hacia falta. Cerramos un pacto según el cual siempre estaríamos cuando los otros lo necesitasen. Con un trozo de cristal que encontramos nos hicimos un corte en el dedo, mezclamos la sangre y la estampamos con ella nuestro emblema. Ridículo y absurdamente romantico, pero así nos veíamos a nosotros mismos.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Carta de suicidio.

A menudo me llamó la atención la ironía de mi vida. Cómo soy capaz de crear belleza con mis dedos y mis ojos al tiempo que, en todo lo demás, sólo soy capaz de generar fealdad y destrucción. De ahí que mi última acción consista en destruir mis cuadros. Con el fin de darle a mi vida un poco de coherencia. Es mejor ser coherente y sólo dejar tras de mí suciedad, que dar la impresión de ser una persona más compleja de lo que en realidad merezco.
En el fondo,soy bastante simple. Lo único que siempre deseé de verdad era borrar unos meses y sucesos de mi vida. No creo que fuera mucho pedir. Pero tal vez me merecía lo que me pasó. Tal vez me había hecho culpable de algo terrible en otra vida anterior, algo por lo que debía pagar en esta vida. Y no es que tenga la menor importancia, en realidad. Pero, de ser así habría sido un alivio saber qué estaba pagando.
Os preguntaréis por qué elijo precisamente este momento para dejar una vida que lleva tanto tiempo siendo absurda. Sí, es una buena pregunta. Pero ¿Por qué hace uno las cosas en un momento determinado y no en otro? Si he de ser sincero, no lo sé. La idea de la muerte ha sido una compañera con la que he convivido mucho tiempo, aunque hasta ahora no me había  sentido preparado. Tal vez la muerte de Alex, la única mujer a la que he amado, haya echo posible mi liberación. Ella siempre fue un ser inalcanzable, un ser en cuya superficie resultaba imposible provocar el menor rasguño. El hecho de que ella pudiese ser víctima de la muerte me abrió de pronto la posibilidad de optar por la misma vía. Llevaba ya mucho tiempo listo para partir; sólo tenía que subirme al tren.


                                          Mamá, perdóname.
Anders.

martes, 26 de octubre de 2010

Ya no quiero otros sueños, me gusta lo que sueño.

Desde que tengo edad para ver y comprender, no recuerdo un solo día en el que no soñara con cumplir las expectativas de mis películas, que monotonía, día tras día el mismo sueño, una niña, preciosa por cierto, vestida con un vestido rosa, lleno de purpurina, que se comportaba como una princesa, madura y con buenos modales. Iba montada en su unicornio mágico, y surcaba los vientos, pero como era una mujer, santa estupidez ahora que lo pienso, tropezaba con el tacón, caía hasta que, cuando estaba apunto de hacerse puré contra el suelo, aparecía él, el príncipe repipi, con su voz perfecta, sus músculos perfectos, sus modales perfectos, su culo perfecto, todo era perfecto en mi fantasía. Ahora que realmente tengo edad de ver y comprender, es cuando me doy cuenta de todo, vaya sarta de idioteces que tenía en la cabeza cuando era pequeña, expectativas falsas que le hacían a una volverse totalmente idiota, hasta llegar a creerse, el tópico de un príncipe salvando a su princesa, y ¿Por qué no al revés? ¿Qué hay de malo en ser la princesa la heroína y no el príncipe? 


Los héroes hacían miles de pruebas de resistencia, pasaban semanas en un bosque abandonado de la mano de Dios, o en un desierto, sin agua ni comida, y así tenían que hacer lo posible para sobrevivir, ¿Y eso es resistencia? ¿Y qué hay de nosotras? Volver a casa, a las 3, 4, incluso al día siguiente por la mañana, después de una gran fiesta, con unos tacones de 13 centímetros y medio y aguantar. La locura de sentirse libre, de sentirse verdaderamente bien, cuando te das cuenta de que eres feliz y no solo eso, sino que también haces feliz a los que te rodean, ahí es cuando realmente te das cuenta de que eres un héroe, o en mi caso, heroína.

sábado, 2 de octubre de 2010

Todo me da igual.

¿Sabes qué? Voy a dejar de rayarme, y ¿Quieres saber por qué? porque las noches llorando, me las he tragado yo sólita, las horas sola, sin ganas de moverme, ni de hablar con nadie, sin ser yo misma solo por haber sido una tonta. Pero se acabó, si. Voy a vivir la vida, bailar en discotecas hasta que no pueda dar un solo paso más, irme de fiesta hasta la mañana siguiente, ir a un parque de atracciones para montarme en la montaña rusa hasta vomitar, salir de compras y no volver hasta a verme gastado hasta el ultimo céntimo en ropa y zapatos, comer chocolate sin importarme si engordo o dejo de hacerlo, y voy a beber, si, voy a beber hasta no recordar lo que hice el día anterior, a emborracharme como nunca lo he echo, y ¿Sabes por qué? Pues porque si, porque la vida sigue, y porque me lo merezco.