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Barakaldo, Bizkaia, Spain
Friki inconformista, voy por la vida con un complejo de Kamikaze peligrosamente alto. Lucha por lo que te haga feliz, cáete y levántate. Mi conclusión es, que la vida es demasiado corta para hacer otra cosa que no sea vivirla.

domingo, 23 de diciembre de 2012

2.


Alyson Scott siempre había querido conocer mundo, conocer gente nueva, poder contar sus propias anécdotas. Le habría encantado surcar los siete mares en busca de aventuras como los personajes de sus libros. Era, o al menos había sido una soñadora en tiempos mejores. Ahora tenía que conformarse con trabajar haciendo practicas como enfermera en una residencia. Salió de su habitación dando un portazo. Hacía unos meses que había vuelto a vivir con Donna, la hermana de su madre, que de inmediato la replicó, pero Alyson ignoró todo lo que su tía despotricaba desde el otro lado del salón. Estaba segura que su tía la culpaba de lo que pasó y a veces, la odiaba por ello. Desde que vivía con ella había comprobado porque su madre se fue de casa cuando aun era una joven. Donna era una persona perfeccionista, pero no como la mayoría de la gente, ella, era aún peor. Era una mujer rechoncha y bajita, todo lo contrario que su hermana, y tenía el pelo rubio, siempre recogido en un moño con una flor como adorno en la parte superior. Alyson recordó aquella vez que su tía la encontró con Nathan en su habitación y en como le echó de inmediato gritando como si la hubiese poseído el diablo. Luego, volvió al cuarto y empezó a inundarlo en una nube de gas que salía del spray que tenía en la mano. -Para matar las bacterias que haya dejado ese desecho social. –Había dicho. Recordó también como se enfadó por eso, y como decidió vengarse dando el cambiazo a su champú, por un tinte verde fosforito. No pudo evitar esbozar una leve sonrisa, pero se desvaneció de inmediato cuando recordó todo lo sucedido después. Oyó un ruido y volvió a entrar a su cuarto cerrando con otro portazo. Haciendo caso omiso nuevamente a los gritos que se escuchaban a lo lejos, se agachó y cogió su viejo diario, que se había caído por el estruendo de la puerta. Por alguna razón no se había atrevido a tirarlo. Lo empezó cuando tenía nueve años y lo mantuvo hasta los 18, y ahora, con 20 años recién cumplidos se veía tan vulnerable ante él… Había tantas cosas ocultas entre sus hojas... Lo abrió y comenzó a leerlo. Se paró en una página en concreto. Aun tenía la marca de sus lágrimas.

jueves, 20 de diciembre de 2012

1.


Hacía ya dos años que había decidido cambiar de vida. Más bien, se había visto obligada a ello. Al principio, cuando todo sucedió, creyó que no sería capaz de dar un cambio radical y acabar con años y años de malos recuerdos, así que empezó por algo tan intrascendente como dejar de fumar. Sin embargo, hoy se había levantado con unas ganas impresionantes de encenderse un cigarro pero su fuerza de voluntad se interpuso entre ella y el mechero y prefirió ver como se presentaba el día. No dejaba de pensar en todo lo que había pasado en los últimos años, en como su vida había cambiado por completo, una vez, luego otra, y ahora, de nuevo otro cambio inesperado. Eso la asustaba. No iba a volver a cometer los mismos errores, además, la experiencia la gritaba que no debía volver a confiar en nadie. Nunca más. Aun que él, tenía algo. Solo hacía unas semanas que le había conocido y no paraba de rondarle por la cabeza… Pensó en lo rápido que había sido todo, en como hace apenas veinte días no le importaba que podía pasar y solo buscaba que el tiempo acelerara y acabara con todo, y como ahora había vuelto su antigua necesidad de vivir el día a día como si fuese el último. Todo se lo debía a él. -¡No!, -Él no tenía nada que ver. Pero, -¿Por qué se engañaba? -Estaba claro que todo se lo debía a él... Hacía semanas que algo en su interior había vuelto a funcionar, pero, no estaba segura de que saliera bien… Nunca salía bien.

jueves, 7 de junio de 2012

Buenas noches.

Es increíble como alguien te cambia la vida en apenas dos días, y como en cinco minutos es capaz de irse todo a la mierda. Que daño está haciendo el miedo a las personas que no luchan, que daño hace la cobardía y la resignación ante cosas, que ni podemos, ni debemos controlar.

domingo, 10 de julio de 2011

"Yo la quiero por muchas más razones que vosotros"

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza
por eso de que sus caderas...
Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras
y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da.
Pero además la he visto seria, ser ella misma,
y en serio que eso no se puede escribir en un poema.
Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas,
y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse.
Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo
de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción...
Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente
para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas.
No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece,
luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.
Así que supondrás que yo soy el primero que entiende,
el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras,
y los huevos por un mínimo roce de mejilla.
Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa,
las incomodidades de orgullo que pueda provocarte,
son algo con lo que ya cuento.
Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos.
Que yo también la veo.
Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo.
Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.
Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido
y en formato secreto.
Que me sé sus cicatrices,
y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas,
y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra.
Que yo también he memorizado su número de teléfono,
pero también el numero de sus escalones,
y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías.
Que no sólo conozco su última pesadilla,
también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada,
porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo).
Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista.
Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos,
y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino,
y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo
.

martes, 29 de marzo de 2011

Sentir soñando.

Querido desconocido:
Te escribo porque ya no sé a quien más recurrir. Quiero cambiar el mundo, la humanidad. Sí, lo sé, suena imposible, y tal vez lo sea... Pero merece la pena intentarlo. Quiero que el mal humor deje de serlo. Ni estar mal sin razón aparente, ni pagarlo con quien menos lo merece. Las personas deberían sonreír de verdad y no fingir que lo hacen para autoconvencerse a si mismas. Necesito que me ayudes a que todo sea real, los sentimientos, las emociones, el dolor por perder a alguien, la alegría por tenerlo... Querer, querer de verdad. Nadie debería sentirse solo, fuera de lugar, como si sobrara... Nadie debería sentir que no encaja ni con sus propios amigos. Después de las malas contestaciones vienen los arrepentimientos y no la necesidad de ser orgulloso, ¿Para que necesitamos tanto orgullo? Somos demasiado simples para transformarnos a nosotros mismos en maquinas complejas. No deberíamos hacerlo... Aun así, lo hacemos.
Gracias. Sé que cuando leas esto, creerás que no debo dártelas porque no puedes ayudarme, de todos modos, nadie puede, pero a veces basta con que alguien escuche, que alguien comprenda, a veces simplemente basta con hacer sonreír a una persona, eso basta para demostrar que me equivoco... Espero.

Atentamente tuya...

miércoles, 9 de marzo de 2011

Carpe Diem.

Me he subido a mi mesa para recordar que hay que mirar las cosas de un modo diferente. El mundo se ve distinto desde aquí arriba.



Coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.
(Walt Whitman)

martes, 1 de marzo de 2011

domingo, 20 de febrero de 2011

martes, 15 de febrero de 2011

Con solo una sonrisa.

Yo firme sin leer la letra pequeña donde ponía la ostia que me iba a pegar. Con el tiempo solo me fui dando cuenta que lo raro no era lo de los demas